En la ajetreada y activa Base Aérea de Gando en Gran Canaria, en una soleado y caluroso día, con dos horas de retraso respecto a lo previsto debido a problemas de enlace de las aeronaves, el Segundo Jefe del Mando Aéreo de Canarias, General Javier Fernández Antuña y jefe de la propia base, Coronel Fernando Torres San José, dieron la bienvenida casi a pie de escalerilla, a los miembros del 13º contingente en el destacamento GRAPPA de la misión EUNAVFOR-MED “Sophia”,impulsada por la Unión Europea en un intento de frenar la inmigración ilegal y la acción de las mafias que se lucran con el tráfico ilegal de seres humanos, al cual asocian frecuentemente otros tipos de tráfico de ilícitos.

En una operación que inicialmente fue naval, los medios exclusivamente españoles del Destacamento GRAPPA del Ejército  del  Aire, desplegados en la Base Aérea de Sigonella en Sicilia, tienen como cometido principal la detección, localización y seguimiento de embarcaciones que realizan el transporte ilegal de migrantes, ayudando  a identificar los integrantes de las redes de tráfico ilegal.

Hasta ahora son 4.178:35 horas de vuelo, realizadas en la  Operación Sophia de las cuales 3.843:35 corresponden al D.4 VIGMA, con un tiempo medio de 6,85 horas por vuelo.

El tipo de aeronave empleada, el D.4 VIGMA, denominación funcional militar del T.19B, el robusto e incansable CASA CN235, avión que se adecúa perfectamente a los requerimientos establecidos para llevar a cabo estos cometidos (autonomía superior a 9 horas, fiabilidad y capacidades de obtención y envío de datos).

La misión, normalmente consiste en realizar patrullas en las cercanías a la costa de Trípoli en aguas internacionales y sus objetivos principales, a los que contribuye el D.4 con sus equipos de vigilancia y reconocimiento son recolectar pruebas para arrestar procesar a los posibles traficantes de migrantes operando en el área en una clara función de prevención pero también una suerte de policía judicial.

Una segunda función u objetivo principal es el control del movimiento de embarcaciones de la guarda costera libia y/o barcos remolcadores en los alrededores del puerto de Trípoli con objeto de poder articular los medios necesarios para dificultar la actividad de las mafias o lanzar las misiones de rescate precisas.

Además, se controlan todo tipo de embarcaciones especialmente las de apariencia pesquera que naveguen siguiendo determinados rumbos o cuyas derrotas muestren una serie de patrones típicos y sospechosos propios del tráfico ilegal.

Desgraciadamente la migración es un fenómeno social y económico que no se detiene y el dificultar su flujo por una vía, motiva que aparezca por otra, como ha venido ocurriendo a lo largo del presente año. La eficaz presión ejercida por medios como el destacamento GRAPPA ha provocado que cada vez sean menos numerosos los casos de avistamiento de embarcaciones. No obstante, el pasado 15 de octubre, se localizó y monitoreó una embarcación con cerca de 200 migrantes hasta la llegada de barcos guardacostas.

La misión del 82 grupo de Fuerzas Aéreas del Ala 46, ha sido desarrollar las operaciones aéreas aportando tanto personal tripulante como de mantenimiento. En este destacamento han participado 17 militares pertenecientes al 802 una oficial perteneciente al Grupo de Apoyo a la Misión del Ala 46 y un oficial perteneciente al Escuadrón de Vigilancia Aérea, EVA 22, de Peñas de Chache, municipio de Haría,  en la isla de Lanzarote.

Durante el mismo se han realizado un total de 26 misiones y 157:15 horas de vuelo con una duración media superior a las 6 horas.  El vuelo más largo ha superado las ocho horas para los diez miembros de las dos tripulaciones embarcadas en estas misiones, con objeto de asegurar un nivel de descanso adecuado para mantener al máximo la capacidad de concentración y alerta requeridas en las tareas de observación, muchas veces en horas nocturnas en un aparato que, además de localizar, está equipado para lanzar señales e incluso balsas salvavidas.

Otro pilar fundamental del destacamento lo constituye el personal de mantenimiento del propio Ala 46, el personal “de tierra” una vez más ha cumplido con las tareas programadas de revisiones, reparación de averías y sustitución de piezas por cumplimiento de horas de vuelo o calendario. Estas tareas son fundamentales para asegurar la eficacia de todas las misiones y sobretodo, la vuelta a casa de las tripulaciones sanas y salvas.

Personal del Ala 48 basados en Getafe, Madrid, han tomado el relevo de sus compañeros de Gando que volverán seguramente a la base siciliana dentro de ocho meses, tras el siguiente destacamento que le correspondería en buena lógica al ala 49, 801 Escuadrón SAR de Palma de Mallorca.

Fotos: Autor y archivo propio.

 

 

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