El Centro Coordinador de Salvamento Aéreo (RCC) de Canarias, perteneciente al Servicio de Búsqueda y Salvamento (SAR) del Ejército del Aire, organizó para los días 8 y 10 de abril un conjunto de ejercicios en el marco del denominado tradicionalmente ejercicio CANASAR.

También como es costumbre estuvieron presentes observadores internacionales procedentes de los Servicios de Salvamento SAR de Portugal, Senegal, Marruecos, Cabo Verde, Mauritania y Costa de Marfil.

Los planes

Desde el punto de vista organizativo el ejercicio consistió de dos fases, SAMAR y SATER, o, lo que es lo mismo, salvamento en la mar y salvamento en tierra.

SAMAR se desarrollaría mediante un ejercicio específico conjunto con el SAR portugués con sede en Lisboa denominado MORSA e iba a consistir en el rescate en el mar de dos pilotos de F18 accidentados con intervención de un caza F18 como primer vector de localización y luego la secuencia lógica de la llegada de medios más lentos como el CN-235 SAR y de los helicópteros de rescate, amén de dos buques de la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo: el BS 21 Miguel de Cervantes y el G 20 Guardamar Talia, según el escenario definitivo

SATER sería en cambio el ensayo de la reacción ante un accidente en tierra concerniendo a una aeronave con 150 ocupantes, entre tripulación y pasaje, caída a tierra en una zona próxima a la senda de aproximación del aeropuerto de Gran Canaria. Entre figurantes y personal los distintos organismos implicados se estiman en más de 400 personas, con una profusión de medios realmente difícil de imaginar.

El Centro Espacial de Maspalomas (Gran Canaria)

En ambos casos la activación de los medios es similar: recibida la alama, dada por el Centro de Control de Tránsito Aéreo de Canarias, acerca de la desaparición de la aeronave en cuestión, el Centro de Control y Rescate, RCC Canarias, alertará a todos los organismos competentes en materia de emergencias. Seguidamente dicho centro recibirá aviso de activación de la radiobaliza (dispositivo de emergencia) enviada por el satélite COSPAS-SARSAT a través del cercano Centro Espacial de Canarias en Maspalomas, confirmando la alarma y señalando con exactitud el lugar desde donde se recibe la señal de la baliza.

Los hechos, ciertos y supuestos

La primera fase SAMAR, se realizó en el norte de la isla, que era uno de los dos escenarios posibles, quizás en más complicado a ser zona de barlovento y por lo tanto de mar más gruesa, por lo cual el buque que acudió al lugar fue el BS-21 “Miguel de Cervantes” que junto a su gemelo “Luz del Mar” son los navíos de mayor calado de los que componen la flota de Salvamento Marítimo, especializados además en actuación ante vertidos en el mar. Mientras tanto el G 20 Guardamar Talia, buque más ligero, quedó navegando en las cercanías de la costa oriental grancanaria a la espera de órdenes.

Aquí se cruza la realidad, la recepción de una alarma real a petición de los capitanes de dos buques de pasaje, MSC Sea View y World Odissey, navegando a más de 500 Km de Gran Canaria, obliga a enviar todos los medios disponibles del SAR 802 a los citados cruceros para rescatar a una tripulante embarazada y a una pasajera enferma, culminándose las dos misiones con éxito. Dos helicópteros HD.21 AS322C1e Superpuma y un avión CASA CN235 del SAR 802 y sus respectivas tripulaciones con el apoyo del RCC Canarias fueron los encargados de la proeza, la cual impidió su participación en el ejercicio MORSA programado.

El supuesto ficticio lo tuvo que resolver satisfactoriamente el Agusta Westland AW101 Merlin del 751 Escuadrón del Ejército del Aire Portugués con sede en la Base de Montijo al sur de Lisboa y con destacamentos permanentes en Lajes (Terceira, Azores) y Porto Santo en Madeira, el cual rescató a los pilotos y los trasladó a la Base Aérea de Gando, finalizando así su intervención programada en el ejercicio.

El avión que nunca cayó a tierra (pero lo parecía)

Citados los medios de comunicación en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, “nada se sabía del lugar ni la hora en la que se iba a producir el accidente”, pero en cierto momento del Tte. Antonio Herrero, oficial de enlace del RCC con los medios de comunicación dió la voz de alarma y nos encaminamos hacia el dantesco lugar de los hechos, un agreste lugar de 2Kmdesde el se divisa la extensa Playa del Inglés y las Dunas de Maspalomas, donde al llegar nos explicó todos los pormenores del accidente  y como se organizarían los medios y las tareas, a partir de ahí, con su ayuda fue realmente fácil hace nuestra labor.

Así, el RCC Canarias a las 13:04 horas había recibido aviso de unos observadores que habían visto caer la aeronave, recibida la señal de una radiobaliza a través del satélite COSPAS-SARSAT el Centro Espacial de Maspalomas, confirmaba la alarma,  señalando con exactitud el lugar donde se ha producido el accidente. Todo parecía real.

Coordinado por el Centro de Rescate el primer medio aéreo en llegar fue el CASA 235 del 802 que confirmaba la zona desde donde se había dado la alarma, dando los primero detalles, mientras orbitaba el lugar,  una vez transferida la responsabilidad de la gestión a la comunidad autónoma el representante del RCC quedó integrado en el Puesto de Mando Avanzado establecido según el protocolo. Llegó el helicóptero Superpuma 802-18 el cual tras orbitar y reconocer a más baja cota, aterrizó en medio del fuerte calor y la densa humareda que desprendían los incendios que afectaban a loscuatro trozos en las que se partió al caer el avión con 150 ocupantes. Mientras, el CN 235 continuó orbitando asegurando las comunicaciones entre todos los organismos y medios intervinientes, finalizada la labor regresó a la Base Aérea de Gando. Otro aparato PZL-Swidnik W-3AS “Sokol” de la Comunidad Autónoma de Canarias, se incorporó al rescate.

Paulatinamente fueron acudiendo ambulancias y medios contraincendios de distintas administraciones, mientras la Policía Nacional acordonaba el perímetro del accidente protegiendo celosamente la intimidad de las víctimas, reconociendo o ayudando también a los accidentados y custodiando el escenario de la supuesta catástrofe para su posterior investigación por el departamento de Policía Científica que con sus pulcros trajes blancos en primera instancia tomaban pruebas y muestras biológicas para identificar a los fallecidos.

En el puesto médico avanzado levantado por los servicios médicos, se procedía al examen, clasificación y primeros cuidados de los heridos decidiendo sobre el modo de traslado y el hospital destino. Aquí se cruzó la realidad otra vez pues al coincidir dos traslados de enfermos reales en el helipuerto del capitalino hospital Dr. Negrín tuvo que desviarse varios de los traslados hacia el Hospital privado San Roque-Maspalomas, aterrizando en un improvisado helipuerto de campaña.

Como novedad en esta edición 2019 del Ejercicio CANASAR, en el aeropuerto de Gran Canaria, se constituyó un servicio de atención a familiares de las víctimas del supuesto accidente.

 

El simulacro, un único ejercicio de amplio espectro, ha permitido evaluar en la reunión sesión de evaluación celebrada el día siguiente, (debriefing) la capacidad de reacción y el grado de coordinación entre centros de emergencias y sus medios, en el desarrollo de las operaciones de búsqueda, salvamento y evacuación.

La persona

Sin dejar de reconocer y agradecer la cercanía y profesionalidad que transmiten los responsables de las distintas unidades del Ejercito del Aire, SAR España,  SAR 802, Base Aérea de Gando, RCC Canarias, y la representación portuguesa, así como de los organismos civiles locales y autonómicos, el nombre de esta edición, en nuestra opinión, es el Subteniente José Manuel Amat García, quién después de 39 años en el Ejército a cuya Escuela de Comunicaciones  ingresó en 1980, gran parte de ellos en el RCC de Canarias desde donde fue desplegado dos veces en misiones a Bosnia y tras haber participado en 23 ejercicios CANASAR y desempeñando la Jefatura de Operaciones de este servicio en los últimos tres lustros, pasa a la situación de reserva activa, culminado así su vida laboral entre el respeto y el aprecio de compañeros y jefes.

Artículo y créditos de fotos: Antonio Rodriguez Santana, Escuadrón SAR 802 Ejercito del Aire

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